La buena forma de leer la Biblia
¡Hola a todos los exploradores de Código Génesis!
Estoy increíblemente emocionada por las publicaciones que tengo en mente para vosotros. Como ya sabéis, este es el blog Código Génesis, y ¿qué mejor manera de honrar el nombre que he elegido, que sumergiéndonos, de lleno, en el libro de Génesis? Sí, tengo planeados unos posts fascinantes donde desglosaremos sus historias, sus personajes y sus profundas verdades.
Pero antes de abrir el libro y empezar a leer sus versículos, quiero que hablemos de algo fundamental: la mentalidad con la que nos acercamos a la Biblia. Porque la forma en que abordamos este texto no es trivial, define si simplemente leemos palabras, o si permitimos que la Palabra de Dios nos hable, nos transforme y nos guíe.
No es un libro cualquiera
Lo primero que debemos grabar en nuestra mente es que la Biblia no es una novela de autoayuda, un libro de historia antiguo o un manual de filosofía. Es la Palabra inspirada de Dios. Es su comunicación directa con la humanidad. Cuando la abrimos, no estamos buscando solo información, sino que estamos buscando al Autor mismo.
Como dice 2 Timoteo 3:16, "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia." Entender esto nos otorga el respeto y la reverencia necesarios para abordarla.
Acércate con humildad y una mente abierta
A menudo, llegamos a la Biblia con nuestras propias ideas preconcebidas, nuestras dudas, nuestras heridas o incluso nuestras agendas ocultas. Pero para realmente escuchar la voz de Dios, necesitamos vaciarnos. Debemos acercarnos con humildad, como un alumno deseoso de aprender, no como un crítico que juzga.
Sé abierto a que Dios te hable de maneras inesperadas, a que desafíe tus suposiciones más arraigadas, a que te muestre caminos que nunca habías considerado. La Biblia no está para confirmar lo que ya creemos, sino para moldearnos a la verdad de Dios.
Depende del Espíritu Santo
Este es, quizás, el punto más crucial. Leer la Biblia sin la guía del Espíritu Santo es como intentar descifrar un código complejo sin la clave. Él es nuestro Maestro, el que nos revela las profundidades de la Palabra. Antes de cada lectura, haz una oración sencilla:
"Señor, abre mis ojos para ver las maravillas de tu ley. Enséñame, guíame, revela tu verdad a mi corazón a través de tu Espíritu Santo."
Jesús mismo prometió en Juan 14:26: "Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho." Confía en que Él está contigo en cada palabra.
Lee para la transformación, no solo la información
Es fácil caer en la trampa de leer la Biblia solo para adquirir conocimiento. Saber más sobre Génesis es genial, pero el verdadero propósito de la lectura bíblica es que esa información se convierta en transformación en nuestras vidas.
Después de leer un pasaje, pregúntate: "¿Qué significa esto para mí hoy? ¿Hay algo que necesito cambiar, algo que necesito creer, algo que necesito hacer?" La Biblia es la Palabra viva y activa de Dios, diseñada para impactar cada área de nuestra existencia.
Ten paciencia y persistencia
La lectura de la Biblia es un viaje, no una carrera. Habrá pasajes que no entiendas de inmediato, o momentos en los que te sientas seco o sin inspiración. No te desesperes. La semilla de la Palabra está siendo plantada, incluso si no ves el fruto de inmediato.
Sé persistente. Establece un tiempo regular para leer, incluso si es solo un pasaje corto. La constancia es clave para construir una relación profunda y significativa con la Palabra de Dios.
Así que, amigos de Código Génesis, preparad vuestros corazones. Con humildad, en oración, con una mente abierta y una profunda sed de transformación, estamos listos para adentrarnos en las páginas del Génesis. Será un viaje increíble, y me encantará recorrerlo con vosotros.
¡Nos vemos en Génesis! ¡Qué ilusión me hace!
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