Cuando todo se descontrola... cómo reencontré mi paz en medio del caos
¡Hoooooola! Qué alegría que estés hoy por aquí leyendo esto.
Te confieso que estos últimos días han sido una locura. Me ha pasado de todo: una serie de contratiempos imprevistos y problemas acumulados que, para serte sincera, me han puesto los nervios de punta. En medio de esa frustración, me di cuenta de algo que me dolió admitir... mi conexión con Dios había decaído un poco últimamente. Me encontré tan inmersa en las cosas del mundo (las tareas del día a día, la rutina, papeleos, las prisas) que lo había ido dejando en un segundo plano.
Pero en lugar de venirme abajo, decidí que este bajón y estos contratiempos tenían que servir para algo bueno. Para volver a abrazarme fuerte de Él. He estado reflexionando mucho sobre el miedo y la incertidumbre estos días, y quise escribir esta entrada por si te encuentras en la misma situación y necesitas un recordatorio de que no estás solo.
El miedo, parada obligatoria en la vida
Sí, sí. El miedo es una experiencia completamente humana. Todos, en algún momento o en diferentes etapas de la vida, nos topamos con él cara a cara. A veces se disfraza del temor a una pérdida, a una enfermedad, a la incertidumbre del futuro o al miedo rotundo al fracaso.
Lo hermoso de caminar con Jesús es entender que Dios no siempre elimina los contratiempos de un plumazo, pero nos enseña a confiar en medio de ellos. Él no nos promete una vida sin tormentas, pero sí nos promete ser nuestra roca.
Mira lo que nos dice en su Palabra: "No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa." Isaías 41:10
¿De dónde viene esto que sentimos?
Si nos vamos al principio de la historia, el miedo no formaba parte del diseño original de Dios para nosotros. El miedo entró al mundo con el pecado, allá en el Génesis, cuando Adán y Eva se escondieron de Dios porque sintieron vergüenza y temor.
El problema es que el miedo tiene la mala costumbre de distorsionar la realidad... nos hace ver a Dios más pequeño de lo que es y nos hace sentir completamente indefensos. Hay un miedo natural que nos alerta del peligro (y está bien), pero hay otro tipo de miedo que intenta paralizar nuestra fe. Cuando ese miedo llegue a tocar tu puerta, recuerda hacer lo que dice el salmista: "Cuando tengo miedo, confío en Ti. Alabo a Dios por lo que ha prometido; confío en Dios, ¿por qué habría de tener miedo?" Salmo 56:3-4 (este versículo me ha tocado el corazón hoy).
¿A dónde estás mirando?
¿Te acuerdas de la historia de Pedro caminando sobre el agua en Mateo 14:29-30? A mí me encanta. Pedro iba de lo más bien dando pasos de fe sobre las olas, pero en cuanto quitó los ojos de Jesús y miró la fuerza del viento, le dio terror y comenzó a hundirse.
La enseñanza aquí es súper clara, la dirección de nuestra mirada determina la fuerza de nuestra fe. Si te pasas el día mirando el tamaño de tu problema, te vas a hundir en la ansiedad. Pero si miras a Jesús, el problema toma su verdadera perspectiva.
"Busqué al Señor, y él me libró de todos mis temores." Salmo 34:4
El mejor antídoto son Sus promesas
Cuando la mente se nos llena de pensamientos catastróficos, el mejor antídoto es la Palabra de Dios. Meditar en lo que Él ha dicho renueva por completo nuestra mentalidad.
A mí me sirve muchísimo un versículo que seguro te sabes de memoria, pero que nunca está de más recordar: "Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas." Josué 1:9
Un consejo práctico que a mí me sirve mucho... Agarra una libreta bonita o unas tarjetitas y escribe tus versículos favoritos. Ponlos donde los veas, para poder releerlos, de verdad que ayudan muchísimo. Que lo primero que leas sea Verdad.
Soltar el volante y entregar el control
Vamos a ser increíblemente honestos... la mayoría de las veces tenemos miedo porque queremos controlar lo incontrolable. Nos encanta tener el guion de nuestras vidas perfectamente escrito y saber qué va a pasar mañana.
La verdadera fe implica rendición. Significa soltar el volante y descansar en que Dios es soberano y sabe lo que hace.
"Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará qué camino tomar." Proverbios 3:5-6
Cuando ores hoy, no vayas a Dios solo a dejarle la lista de tus quejas. Ve y dile... "Señor, no sé cómo se va a resolver esto, pero te entrego el control. Dejo esta carga en tus manos porque en las mías pesa demasiado".
Lo que Dios ha hecho en mí
Hace unos días, cuando se me juntaron varios problemas de golpe, sentí un nudo horrible en el estómago. Me atrapó ese pensamiento de "¿y ahora qué voy a hacer?". En lugar de ponerme a resolverlo a mi manera (como siempre intento hacer), me arrodillé en la sala de mi casa y simplemente recé y le pedí perdón a Dios por haberme alejado tanto en estos días de distracción.
¿Sabéis qué pasó? Los problemas no desaparecieron mágicamente al levantarme, pero mi corazón cambió. Sentí un abrazo cálido, una paz que no tenía sentido en medio del caos y la absoluta certeza de que Dios ya estaba al frente de la situación. Adoptar la verdad de Dios cambia por completo el color de tus días, te da una postura de victoria antes de que la batalla termine.
Mi conclusión es que Su amor echa fuera el temor
Jesús ya nos lo advirtió. En el mundo tendremos aflicciones, pero ¡ánimo!, Él ya venció al mundo. No tienes que ser perfecto ni tener todo bajo control, solo necesitas descansar en el amor perfecto de Dios, que echa fuera todo temor.
Incluso de estos días grises y de estos contratiempos que hoy te quitan el sueño, Dios va a sacar algo hermoso.
"Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según Su propósito." Romanos 8:28
¡Te mando un abrazo enorme! ¡Espero que esta reflexión te ayude cuando sientas miedo! Me despido hasta la próxima.







