El bonito y tierno libro de Tobías
Cuando terminé de escribir la entrada anterior sobre Nehemías, pensé "vale, ¿y ahora qué toca?". Y lo siguiente en la Biblia es el libro de Tobías.
Y, sinceramente, me hace ilusión hablaros de él porque es uno de esos libros que a veces pasan desapercibidos, pero que esconden una belleza y una ternura que sorprenden cuando lo lees por primera vez.
Si nunca has oído hablar de Tobías, si no sabes de qué va o si te suena vagamente pero no lo has leído, no te preocupes. Te lo voy a contar sin dar nada por supuesto.
Un libro pequeño, pero lleno de vida
Tobías es un libro del Antiguo Testamento que forma parte de los llamados deuterocanónicos. Esto significa que está reconocido en la Biblia católica, pero no aparece en todas las tradiciones cristianas. Yo creo que su mensaje es tan humano y tan profundamente espiritual que merece la pena conocerlo. Y me alegro infinito de que el canon católico lo incluya.
La historia se sitúa fuera de Israel, en el contexto del exilio. Y desde el principio nos presenta a dos familias que están pasando por momentos muy duros.
Tobit, un hombre justo que sufre
La historia comienza con Tobit, el padre de Tobías. Es un hombre bueno, fiel a Dios, que intenta vivir rectamente incluso en medio de un ambiente hostil. Pero, como tantas veces pasa en la vida, la bondad no lo libra del sufrimiento.
Tobit se queda ciego por un accidente absurdo (sí, literalmente por unas heces de pájaro) y su vida se vuelve muy difícil. La pobreza, la tristeza y la sensación de inutilidad lo aplastan. Llega a rezar pidiendo a Dios que le deje morir. Es un momento muy humano, muy real, que quizá alguno de vosotros ha sentido alguna vez (yo sí).
Sara
En paralelo, el libro nos presenta a Sara, una joven que vive en Media. Ella también está desesperada. Ha perdido a siete maridos, todos muertos la misma noche de la boda por un demonio llamado Asmodeo. La gente murmura, la culpa la persigue, y ella también llega a pedir a Dios que la lleve.
Cómo vemos, son dos personas con sus dos oraciones de dolor y dos vidas que parecen rotas.
Y aquí empieza la belleza del libro. Dios escucha.
La misión de Tobías y la aparición del ángel Rafael
Tobit decide enviar a su hijo Tobías a recuperar un dinero que había dejado en depósito en otra ciudad. Es un viaje largo y peligroso, y el muchacho no sabe muy bien por dónde empezar. Entonces aparece un misterioso acompañante que se ofrece a guiarlo. El ángel Rafael, aunque Tobías no lo sabe.
Rafael se convierte en compañero, protector y maestro. Y aquí el libro empieza a mezclar aventura, humor, ternura y fe de una forma preciosa.
El pez, el remedio y el matrimonio
En el camino, Tobías es atacado por un pez enorme en un río. Rafael le dice que lo capture y guarde el corazón, el hígado y la hiel, porque servirán como remedio. Y sí, suena raro, pero ya verás que tiene sentido.
Cuando llegan a la ciudad donde vive Sara, Rafael le explica a Tobías que ella es la mujer que Dios ha preparado para él. Pero claro, Tobías sabe lo que ha pasado con los siete anteriores… y se asusta. Rafael le enseña cómo usar el corazón y el hígado del pez para ahuyentar al demonio.
Tobías y Sara se casan, rezan juntos en su noche de bodas (una de las escenas más hermosas del libro) y, gracias a la ayuda de Dios, el demonio desaparece. Por fin, Sara puede vivir en paz.
El regreso y la curación de Tobit
Cuando vuelven a casa, Tobías utiliza la hiel del pez para curar la ceguera de su padre. Tobit recupera la vista, y también la alegría y la esperanza. Y en ese momento Rafael revela quién es realmente. Es un ángel enviado por Dios para unir, sanar y acompañar.
Su mensaje final es precioso. Dar gracias a Dios, practicar la justicia, ayudar a los pobres y vivir con rectitud.
¿Qué nos deja este libro hoy?
Para mí, Tobías es un libro que habla de la providencia de Dios, que actúa incluso cuando no lo vemos.
Pero también habla de la importancia de la familia, del amor fiel y de la oración compartida. Y, además, de la dignidad del sufrimiento, que Dios no ignora. De la presencia de los ángeles, que siguen siendo compañeros en nuestro camino. Y de la belleza del matrimonio vivido con fe.
Es un libro que abraza nuestras fragilidades y nos recuerda que Dios puede tejer algo hermoso incluso con los hilos más rotos.
Si nunca lo has leído, te animo a hacerlo. Es corto, sencillo y profundamente humano. Y si ya lo conocías, quizá te apetezca redescubrirlo con una mirada nueva.
Un beso de mi parte y hasta la próxima entrada.
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