Ay, el Tabernáculo... ¿qué carambas es eso?
¿Alguna vez has escuchado la palabra "tabernáculo" en un sermón, en alguna lectura bíblica o en una conversación, y te has quedado con cara de... "y eso qué es"? No te preocupes, no estás solo. ¡De hecho, apostaría a que muchos de nosotros, incluyéndome a mí, hemos tenido ese pensamiento en algún momento!
Puede sonar a algo de una clase de historia antigua, un término bíblico complicado o simplemente algo que no tiene mucha relevancia para nuestra fe hoy. Y te entiendo perfectamente. Pero déjame decirte algo: entender qué era el tabernáculo es una pieza clave para comprender el corazón de Dios y cómo Él siempre ha querido estar cerca de nosotros.
Así que, ¿qué carambas es un tabernáculo? ¡Vamos a desglosarlo juntos, de una manera sencilla, porque entenderlo puede cambiar tu perspectiva sobre la cercanía de Dios!
El Tabernáculo: La tienda de campaña portátil de Dios
Me imagino al pueblo de Israel, recién salido de Egipto, vagando por el desierto. Dios les había prometido estar con ellos, guiarlos y protegerlos, pero ¿cómo? No tenían un templo fijo como los tendrían siglos después, ni una iglesia a la que ir.
Ahí es donde entra el Tabernáculo. Era, ni más ni menos, que la tienda de campaña portátil de Dios. Sí, ¡una estructura desarmable, hecha de telas preciosas, maderas especiales (acacia), y metales como el oro y el bronce, que viajaba con ellos por el desierto!
Piensa en ello como la "casa móvil" donde Dios decidía habitar en medio de su pueblo. No una casa cualquiera, sino un lugar diseñado por Él mismo, con instrucciones súper detalladas a Moisés (puedes leerlo en Éxodo, capítulos 25 al 40).
¿Su objetivo principal? Que Dios pudiera residir o morar (la palabra hebrea para tabernáculo es mishkan, que significa "lugar de morada") entre su gente. Era el centro de su campamento, un recordatorio constante de que el Dios Todopoderoso estaba literalmente con ellos.
En resumen, el tabernáculo era:
-Un lugar de encuentro: Donde Moisés y los sacerdotes se reunían con Dios.
-Un lugar de adoración: Donde se ofrecían sacrificios por los pecados.
-Un símbolo de la presencia de Dios: El lugar más sagrado, con el Arca del Pacto dentro del "Lugar Santísimo", donde se manifestaba la gloria de Dios.
Era algo impresionante y, a la vez, bastante exclusivo. Solo los sacerdotes podían entrar a ciertas partes, y solo el Sumo Sacerdote una vez al año al Lugar Santísimo, porque la santidad de Dios era tan abrumadora que se necesitaba un protocolo muy estricto.
¿Y... a mí qué? El Tabernáculo hoy
Ahora, quizás estés pensando: "Vale, una tienda antigua, un poco mística. ¿Y qué tiene que ver eso conmigo, con mis problemas, con mi fe en pleno siglo XXI?"
¡Aquí es donde se pone interesante y relevante para nosotros hoy! El tabernáculo del Antiguo Testamento era una sombra, un prototipo, una prefiguración de algo mucho más grande y permanente que vendría: ¡Jesús!
Jesús es el Tabernáculo Viviente: Juan 1:14 nos dice que "el Verbo se hizo carne y habitó (o, literalmente en el griego, 'tabernaculizó') entre nosotros". ¿Lo ves? ¡Jesús es Dios mismo viniendo a morar físicamente entre la humanidad! Él es la máxima manifestación del deseo de Dios de estar cerca de nosotros. Ya no era una tienda de campaña, sino una persona de carne y hueso.
El Velo Rasgado, acceso directo a Dios: ¿Recordáis el velo que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo en el tabernáculo (y luego en el templo)? Pues cuando Jesús murió en la cruz, Mateo 27:51 nos cuenta algo asombroso: ¡ese velo se rasgó de arriba abajo! Esto no fue un accidente, fue la poderosa señal de que, a través de Jesús, el camino a la presencia de Dios estaba abierto para todos, no solo para un sacerdote una vez al año. Ya no hay barreras.
¡Tú eres el Tabernáculo de Dios! Y la cosa no termina ahí. Gracias a Jesús y a su sacrificio, ya no necesitamos una tienda física, ni un templo de piedra, para encontrarnos con Dios. ¡La presencia de Dios no está confinada a un lugar! El Espíritu Santo, la presencia viva de Dios, habita ¡en nosotros! 1 Corintios 6:19 dice: "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo (o tabernáculo) del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?"
¡Nosotros, tú y yo, somos el tabernáculo de Dios en la Tierra!
La Iglesia es el Tabernáculo Colectivo: Además, como Iglesia, como comunidad de creyentes, somos el tabernáculo colectivo, el lugar donde Dios habita y se manifiesta en el mundo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, Él está en medio de ellos (Mateo 18:20).
La cercanía de Dios
La próxima vez que escuche la palabra "tabernáculo", ya sabré que no es solo una curiosidad histórica aburrida o un término bíblico sin más. Es la historia de un Dios que, desde el principio, anhela vivir con y en su pueblo.
Desde una tienda portátil en el desierto, pasando por el cuerpo viviente de Jesús, y de ahí, hasta tu propio corazón y el de tu comunidad. Es un recordatorio de la cercanía de Dios. Él no está lejos, inaccesible o encerrado en un lugar.
Él quiere estar contigo, aquí y ahora.
¿No es eso maravilloso?
Me encantaría leer vuestros comentarios. ¿Alguna vez te habías preguntado qué era el tabernáculo? ¿Te ayuda esta explicación a ver la cercanía de Dios de una manera nueva?
Con cariño. Hasta la próxima.
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