Código Génesis

Un refugio para el corazón sediento que busca crecer en la presencia de Dios.

La Creación, cómo sacar lo mejor de ella y aplicarlo en tu vida diaria

¡Hola a todos! Qué alegría teneros de nuevo por aquí.


En la anterior entrada, empezamos a abrir el increíble libro del Génesis. Pues hoy quiero que nos sumerjamos juntos en una de sus joyas más preciosas y, a veces, más incomprendidas: el relato de la Creación de Génesis 1.


Quizás, como yo en su momento, has leído esos siete días y has pensado: "Vale, es una historia bonita, pero ¿qué hago con ella?". O tal vez te has sentido un poco incómodo, intentando encajarla a la fuerza con lo que aprendimos en clase de ciencias.


Hoy quiero proponerte algo distinto. Quiero invitarte a que dejes a un lado por un momento la idea de que Génesis 1 es un manual científico y que, en cambio, lo leas como lo que realmente es: un poema divino, una canción sobre la identidad de Dios y sobre nuestro propósito fundamental en este mundo. ¿Me acompañas?


Esos siete días


Lo primero que nos llama la atención es la estructura. Siete días. Pero si te fijas bien, no es una lista aleatoria. Hay una simetría, una cadencia casi musical. Muchos teólogos hebreos ven en este pasaje una estructura poética perfecta.


Imagina el universo antes de Dios como un "tohu va-bohu": un caos sin forma, vacío y oscuro. Y sobre ese lienzo caótico, Dios empieza a pintar con una lógica impecable.


Días 1, 2 y 3: ¡Creando los espacios!


Día 1: Dios separa la luz de la oscuridad. Crea el tiempo, el día y la noche.


Día 2: Separa las aguas de arriba (cielos) de las aguas de abajo (mares). Crea el espacio, la atmósfera.


Día 3: Separa las aguas de la tierra seca. Crea los hábitats, los lugares donde la vida florecerá.


En estos tres primeros días, Dios no crea "cosas", sino que pone orden. Transforma el caos en un cosmos. Establece los reinos, los escenarios para la gran obra que está a punto de comenzar.


Días 4, 5 y 6: ¡Llenando los espacios!


Día 4: Llena el reino del día y la noche con el sol, la luna y las estrellas.


Día 5: Llena los cielos y las aguas con aves y peces.


Día 6: Llena la tierra seca con animales y, como culmen de su obra, con el ser humano.


¿Ves la belleza de esta coreografía? Cada acto de "llenado" corresponde a un acto previo de "creación de espacio". No es una simple lista, es un plan deliberado, lleno de propósito. Dios es un Dios de orden, de belleza y de intención.


Y luego llega el Día 7. Dios no descansa porque esté agotado. ¡Es Dios! Descansa para contemplar, disfrutar y declarar que todo era "bueno en gran manera". Instaura el Sabbat, el descanso sagrado, no como un final, sino como el propósito de toda la creación: la comunión gozosa con Él.


¿Cómo carambas aplicas esto en tu vida?


Aquí es donde esta historia milenaria cobra vida en nuestro siglo XXI. Porque, ¿cuántas veces no sentimos que nuestra propia vida es un "tohu va-bohu", un caos de ansiedad, de listas de tareas, de relaciones desordenadas y de ruido mental?


La creación nos ofrece un mapa para colaborar con Dios en la ordenación de nuestro propio caos.


"Hágase la luz" en tu caos: El primer paso es siempre la consciencia. Es invitar a Dios a que ilumine esas áreas de tu vida que están en desorden y oscuridad. Es tener el valor de decir: "Señor, aquí estoy, con mi caos. Por favor, haz tu luz. Ayúdame a ver qué necesita ser ordenado".


Separa y establece límites: Al igual que Dios separó las aguas de la tierra, nosotros necesitamos establecer límites sanos. Separar el trabajo del descanso. Separar el tiempo para los demás del tiempo para Dios y para nosotros mismos. Separar las voces de la duda y el miedo de la voz de la verdad de Dios. Crear estos "espacios" en tu vida es fundamental para que luego puedan ser llenados de cosas buenas.


Llena tu vida con propósito: Una vez que has creado orden y espacio, es hora de llenarlos intencionadamente. ¿Con qué estás llenando tu mente? ¿Con redes sociales o con la Palabra de Dios? ¿Con qué estás llenando tu tiempo? ¿Con actividades que te agotan o con relaciones y pasiones que te dan vida? El culmen de la creación fue el ser humano, creado a Su imagen. ¡Ese eres tú! Fuiste creado con un valor y un propósito inmenso. Llena tus días viviendo desde esa identidad.


Abraza el arte del descanso: Esto es crucial. En nuestra cultura de la productividad, descansar se ve como pereza. Pero para Dios, es un acto sagrado. Es el momento de detenerse, contemplar lo que Dios ha hecho en tu semana, disfrutar de Su presencia y confiar en que Él tiene el control. Tu valor no reside en lo que haces, sino en quién eres: Su hijo amado. El descanso es la máxima declaración de esa verdad.


Pero... ¿Y la ciencia? 


Ahora, la gran pregunta: "Pero, ¿y el Big Bang? ¿Y la evolución?". Pues yo creo que la fe y la ciencia no son enemigas, simplemente, responden a preguntas diferentes.


Imagina que tienes una tarta deliciosa delante de ti. Un científico puede analizarla y decirte: "Esta tarta está compuesta de harina, azúcar, huevos y cacao. Se horneó a 180 grados durante 40 minutos, provocando la reacción de Maillard que le da su color dorado". Y todo eso es verdad. El científico explica el "CÓMO".


Pero luego llega tu madre y te dice: "Hice esta tarta para celebrar que has vuelto a casa, porque te quiero". Y eso también es verdad. Tu madre explica el "QUIÉN" y el "POR QUÉ".


Génesis 1 es la explicación del "Quién" y el "Por qué". La ciencia es nuestra herramienta para descubrir el "Cómo". ¿Es menos milagroso que el universo surgiera de una singularidad increíblemente densa y caliente a que surgiera de un chasquido de dedos? Para mí, la majestuosidad del Big Bang y la complejidad de la evolución no hacen más que apuntar a un Creador infinitamente más brillante de lo que jamás imaginamos.


La Biblia nos dice QUE Dios creó. La ciencia nos ayuda a vislumbrar la asombrosa manera en CÓMO pudo haberlo hecho. No hay conflicto, sino una visión más completa y maravillosa de la realidad.


Así que la próxima vez que leas Génesis 1, no te quedes atrapado en los detalles literales. Léelo como un poema de amor del Creador del universo para ti. Un recordatorio de que Él trae orden al caos, de que te creó con un propósito sublime y de que te invita a descansar en Su obra perfecta.


Permite que Dios ponga orden en tu caos personal, que declare "luz" sobre tus sombras y que te recuerde, al final de tu semana, que eres "bueno en gran manera".


¡Con mucho cariño, nos vemos en la siguiente entrada! Me ayudas mucho si dejas un comentario.

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