Código Génesis

Un refugio para el corazón sediento que busca crecer en la presencia de Dios.

Dios y todo lo demás

Al igual que me pasó con la entrada anterior, la inspiración me llegó de una frase que leí en X (sí, en Twitter… para que luego digan que ahí solo hay cosas malas). Era corta, sencilla, pero me dejó pensando: 


“Solo cuando Dios ocupa el primer lugar, los demás lugares encuentran su equilibrio”.


Creo que todos, de una manera u otra, hemos experimentado lo que significa vivir con las prioridades desordenadas. Hay épocas en las que la rutina, el trabajo, la familia, los estudios, las preocupaciones… todo se amontona y nos sentimos sobrepasados. Y, entonces, cualquier imprevisto nos descoloca.


Lo curioso es que muchas veces intentamos ordenar a nuestra forma: hacemos listas, ponemos objetivos, gestionamos el tiempo… pero si Dios no está en el primer lugar, todo ese orden es frágil. Es como construir una casa empezando por el tejado, tarde o temprano se viene abajo.


Cuando ponemos a Dios en el centro, no significa que todo se vuelva perfecto o que desaparezcan los problemas. Significa que los demás aspectos de nuestra vida comienzan a encontrar su sitio natural. Nuestra relación con los demás, nuestras decisiones, nuestro manejo de las emociones… todo se ve afectado por esa fuente de amor, paz y dirección que es Él.


Es un equilibrio que no viene de la fuerza de voluntad, sino de la comunión. Y esa comunión se cultiva, como cualquier relación, hablando con Él (orando), escuchándole (meditando en Su Palabra), y obedeciéndole en lo que nos pide.


¿Qué lugar ocupa Dios hoy en tu vida? No te hablo de teoría, sino de práctica diaria. Si sientes que todo está un poco fuera de lugar, tal vez no se trate de reorganizar la agenda… sino de reordenar el corazón. 


Porque cuando Él ocupa el primer lugar, lo demás encuentra su equilibrio.

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