Código Génesis

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Todo sobre el profeta Elías

Hace un poquillo, compartí con vosotros un resumen de los libros de 1 y 2 Reyes, donde vimos la historia de los reinos de Israel y Judá, con sus luces y sombras. Pero ahora, tengo muchísimas ganas de hablaros de uno de los personajes más fascinantes de la Biblia: el profeta Elías.


Si no sabes quién es o solo has oído su nombre de pasada, ¡no te preocupes! Voy a contarte todo, desde el principio. Porque su vida es una aventura increíble llena de milagros, desafíos y un encuentro íntimo con Dios que nos enseña muchísimo hasta el día de hoy.


¿Quién era Elías?


Elías (que significa “Mi Dios es Yahvé”) aparece de repente en 1 Reyes 17, sin presentación previa. Nada de genealogías ni datos sobre su infancia. La Biblia simplemente lo introduce como un hombre enviado por Dios en un momento crítico: cuando el rey Acab y su esposa Jezabel estaban llevando a Israel a la idolatría, adorando a Baal (un dios falso).


Imaginaos la situación... el pueblo de Dios, que había sido testigo de Su poder, ahora seguía a un rey que adoraba ídolos y perseguía a los verdaderos profetas. Pero Dios nunca se queda sin voz, y Elías fue esa voz.


Lo primero que hace Elías es presentarse ante el rey Acab y anunciarle, en nombre de Dios: "¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo, que no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por mi palabra!" (1 Reyes 17:1)


¡Vaya declaración! Elías desafía al rey y, además, anuncia una sequía terrible que solo terminará cuando Dios lo diga. Y así fue: no llovió durante tres años y medio.


Pero ¿qué hace Dios con Elías? No lo deja solo. Lo envía a refugiarse junto a un arroyo donde los cuervos le llevan pan y carne (sí, ¡cuervos milagrosos!), y luego a la casa de una viuda pobre en Sarepta, donde multiplica su harina y aceite para que nunca se acaben.


El enfrentamiento en el Monte Carmelo


Después de tres años, Dios le dice a Elías que vuelva donde Acab. Allí, el profeta desafía a 450 profetas de Baal en un duelo: ¿Quién es el verdadero Dios?


El reto fue así... cada grupo prepararía un sacrificio, pero no le pondrían fuego. El Dios que contestara con fuego sería el verdadero.


Los profetas de Baal gritaron, danzaron y hasta se hirieron, pero… nada pasó. Entonces Elías, después de empapar su altar con agua (¡hasta tres veces!), reza simplemente: "Respóndeme, Señor, para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios." (1 Reyes 18:37)


Y ¡bajó fuego del cielo! El pueblo cayó de rodillas, reconociendo a Dios, y los falsos profetas fueron derrotados.


La depresión de Elías… y el susurro de Dios


Después de esta gran victoria, Jezabel amenaza de muerte a Elías, y él huye al desierto, desanimado. Llega a decir: "Señor, ¡déjame morir!" Pero Dios no lo abandona.


Primero lo alimenta con pan y agua, y luego lo lleva al Monte Horeb. Allí, Dios no se manifiesta en un terremoto o fuego, sino en un suave susurro, recordándole que Él está en lo pequeño, en lo íntimo, no solo en lo espectacular.


El final (¿o no?) de su historia


Elías sigue profetizando, ungiendo a su sucesor (Eliseo) y, finalmente… ¡es llevado al cielo en un carro de fuego! (2 Reyes 2:11). Es uno de los pocos personajes bíblicos que no muere, sino que es arrebatado por Dios en un momento glorioso.


Pero su historia no termina allí. Aparece siglos después junto a Moisés en el Monte de la Transfiguración (Mateo 17), hablando con Jesús. ¡Dios lo siguió usando más allá del tiempo!


¿Qué nos enseña Elías?


Yo creo que:

-Dios usa a gente común (como un profeta que incluso tuvo miedo).


-La obediencia trae milagros, aunque parezca imposible.


-Dios habla en lo silencioso, no solo en lo grandioso.


-Nunca estamos solos, aunque el mundo parezca estar en nuestra contra.


Me encantaría saber ¿qué es lo que más te impacta de Elías? ¿Su valentía, sus milagros, o... su momento de debilidad?


Gracias por leerme, y ¡hasta la próxima entrada, donde seguiremos descubriendo juntos las maravillas de la Biblia. 


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