Código Génesis

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Las cartas de amenaza que Ezequías dejó en manos de Dios

Hoy me he propuesto seguir intentando desgranar 1 y 2 Reyes lo mejor posible. Y qué mejor que este día, que hace viento y está cayendo muchísima lluvia, mientras estoy refugiadita en casa, con una taza calentita a mano (de té blanco) y la Biblia al lado, para ir descubriendo más y más de todos los tesoros que contiene.


Pues quiero contarte la historia de Ezequías. Quizá nunca hayas oído hablar de él, y eso está bien, porque vamos a conocerlo juntos desde cero. 


Ezequías fue rey de Judá, y su historia está en un momento clave de la Biblia. Un tiempo en el que el pueblo de Dios estaba dividido en dos reinos (como ya dije en más entradas, Israel al norte y Judá al sur) y en el que la idolatría y el alejamiento de Dios eran tristemente comunes.


Cuando Ezequías subió al trono, heredó un reino que espiritualmente estaba por los suelos. Su propio padre, el rey Acaz, había sido un hombre que se apartó completamente del Señor, incluso cerrando las puertas del templo y llenando Jerusalén de altares dedicados a dioses falsos. La situación, humanamente hablando, era desoladora.


Pero aquí está lo increíble. Ezequías decidió nadar contracorriente. Desde el primer año de su reinado, abrió de nuevo el templo, lo limpió, y llamó a los sacerdotes y levitas para que se consagraran y restablecieran el culto verdadero al Señor. No se conformó con arreglar un poco las cosas... restauró las fiestas, animó al pueblo a confiar en Dios y destruyó los lugares de idolatría, incluso la serpiente de bronce que Moisés había hecho siglos antes, porque la gente la estaba adorando como si fuera un dios. ¡Imagina el valor que eso requería!


Pero la historia de Ezequías no es solo la de un reformador espiritual. También es la de un hombre que enfrentó amenazas enormes. El imperio asirio, el más temible de la época, se acercaba con sus ejércitos imparables. Cuando el rey Senaquerib invadió Judá y comenzó a intimidar con mensajes llenos de arrogancia contra Dios, Ezequías hizo algo que me encanta. En lugar de derrumbarse, fue al templo, extendió las cartas de amenaza delante del Señor y oró pidiendo ayuda. No fue una oración bonita y decorada, fue un clamor sincero, reconociendo que solo Dios podía salvarlos.


Y Dios respondió. Envió a través del profeta Isaías un mensaje claro. Asiria no conquistaría Jerusalén. Y así fue. De una manera milagrosa, el ejército enemigo fue derrotado sin que Ezequías tuviera que levantar una espada.


La vida de Ezequías también tuvo momentos difíciles a nivel personal. En un momento, enfermó gravemente y Dios le anunció que iba a morir. Su reacción fue llorar y orar con todo el corazón… y el Señor le dio 15 años más de vida. Sin embargo, en esos años extra también cometió errores, como mostrar todas las riquezas de su reino a unos embajadores babilonios, algo que más tarde traería consecuencias.


Bueno, pues cuando leo sobre Ezequías, me quedo con su fe valiente y su decisión de buscar a Dios en primer lugar, incluso cuando todo alrededor parecía perdido. No fue perfecto, pero su confianza en el Señor cambió la historia de su pueblo.


Sí... En días como este, con el viento golpeando las ventanas y la lluvia cayendo sin parar, me gusta pensar que a veces nuestras vidas también atraviesan tormentas. Y que, como Ezequías, podemos extender nuestras preocupaciones delante de Dios, confiando en que Él escucha y que su mano es más fuerte que cualquier enemigo.


Un abrazo fuerte. ¡Espero que estés teniendo un buen día!

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