Código Génesis

Un refugio para el corazón sediento que busca crecer en la presencia de Dios.

¿Qué le ha pasado a la Navidad?

Si me leéis a menudo, sabéis que el viernes es mi día favorito para desconectar. Es una rutina que adoro, salir a dar una vuelta con una persona a la que quiero mucho.


Normalmente, buscamos el verde. Nos encanta ir a parques, caminar cerca del río y simplemente fijarnos en los árboles. La naturaleza siempre nos da paz, ¿verdad?


Pero ayer fue atípico. Teníamos que ir a una tienda específica, así que la naturaleza quedó un poco de lado. Nos conformamos con una plaza cercana (que disfrutamos muchísimo, eso sí) y luego fuimos directas al encargo.


El caso es que, ya que estábamos en la zona, una cosa llevó a la otra y acabamos visitando dos tiendas más, totalmente improvisadas. Y fue en el último de estos almacenes donde mi mente hizo un clic que me tuvo pensando el resto del día.


El frenesí decorativo


Me paré en uno de los pasillos y allí estaban, los artículos de decoración navideña. ¡Y ya habían empezado meses antes de diciembre!


Y mientras me fijaba en el despliegue de luces, renos y bolas de todos los colores posibles, una sensación de vacío me invadió. Me pregunté... ¿Qué estamos decorando realmente? ¿Dónde quedó el espíritu de la Navidad, ese que se centra en el acontecimiento más importante de la historia?


Vi símbolos creados para vender, para deslumbrar, pero que carecían de cualquier significado profundo. Vi un énfasis desmedido en el consumo.


Y esto me hizo darme cuenta de algo triste... la Navidad cristiana casi ha sido reemplazada por un sucedáneo pagano.


El reemplazo


No me malinterpretéis, me encantan las luces bonitas y el ambiente festivo, pero creo que hemos perdido la proporción.


El Belén, que debería ser el centro de toda decoración, a menudo casi desaparece o se convierte en una minifigura escondida. En su lugar, tenemos un bombardeo de excesos...


Para empezar, ese exceso de decoración sin significado. Es un frenesí de compra y decoraciones que no apuntan a nada, salvo a la propia decoración. Queremos la casa más brillante, el árbol más grande o la foto más espectacular para alardear en redes sociales.


Ahí ya hay un exceso de consumo. Las tarjetas echan humo. La presión de las compras y los regalos ha eclipsado la alegría simple del dar y del compartir.


Y... hay también un exceso de comida caprichosa. La mesa de Navidad se ha convertido en un concurso de combinaciones y mezclas cada vez más absurdas, solo para ser más copiosas que el año anterior. Parece que el propósito ya no es compartir una cena, es ser el novamás y la opulencia.


Y todo esto es un ruido tan fuerte que la voz de la verdadera Navidad queda amortiguada. Hemos cambiado la humildad del pesebre por el brillo de un centro comercial.


Prefiero la verdad en lo sencillo


Si la Navidad es la celebración de que Dios se hizo pequeño, frágil y vulnerable, ¿por qué nuestra forma de celebrarla es tan grande, ruidosa y materialista?


La reflexión que quiero dejaros hoy es esta. No permitamos que el ruido consumista nos robe el significado.


Si vamos a celebrar, celebremos el amor que se hizo carne. Si vamos a decorar, que sea con la intención de recordarnos la Luz que vino a un mundo oscuro.


La verdadera Navidad no se trata de lo que tenemos debajo del árbol, sino de Aquel que es el Regalo.


En lugar de buscar la decoración más cara, busquemos la paz en nuestros corazones. 


La mejor manera de celebrar es dedicando tiempo y calidad a las personas que amamos, y a Aquel que nos amó primero.


Recordemos que la alegría más grande vino en el lugar más sencillo y menos espectacular.


Os animo, de verdad, a que cuando lleguen los meses de las luces y los villancicos, no os rindáis al frenesí. Deteneos. Mirad más allá de la purpurina y del gasto.


Volvamos a la sencillez del nacimiento. Ahí, en esa quietud, es donde reside el verdadero gozo, la verdadera Navidad. Y esa es una celebración que ningún centro comercial puede replicar.


Un abrazo grande y que sigáis viviendo cada día con propósito.

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